lunes, 5 de mayo de 2014

Kim, Rudyard Kipling (1901)

(novela - 5 semanas, viajes en tren y otros raticos) 

Hace un par de días que terminé esta novela, y creo de todo corazón, que es fantástica. 
Antes de nada, debo decir algo, si te va la lectura fácil de pensar poco, olvídate de éste título, porque ya te puedo asegurar que no te va a enganchar, y puesto que no es que sea demasiado corto, no te va a gustar. Pero bueno, a los que si nos gusta darle al coco mientras leemos, empiezo mi oratoria.

Es una novela de aventuras, pero de las buenas, de las de antes.
Para poneros un poco en situación, está ambientada en la India, durante el conflicto del Imperio Británico y el Imperio Ruso en la Asia Central, popularmente llamado “El gran juego”.

El personaje protagonista me tiene el corazón robado, igual que a todas las figuras paternales que le aparecen a lo largo de la obra. ¡Qué queréis que os diga, se hace querer! En este caso, durante la novela, vamos creciendo junto a Kim, un inglés criado entre nativos que empieza a errar por su país, como chela, acompañando a un hombre santo, a su preciado lama. Empezando por aquí, ya veis que se toca el tema de la fe. Se habla del camino, de la rueda de la vida, y esta novela me ha echo pensar mucho al respecto. Tanto, que considero que gracias a ella he borrado de mi mente algunos estereotipos e incluso diría que me ha abierto un poco más la mente. Pero puesto que la novela tampoco se basa en eso, seguimos.

Al ser un clásico tan consagrado (el autor se llevó el premio novel de literatura, oiga) no hace falta que diga que está tan bien escrito que en cuanto te metes en la historia, te encuentras absolutamente en su mundo. Tampoco hará falta que diga, que todos y cada uno de los personajes están tan bien descritos y actúan con tanta coherencia que jurarías que está hablando de personas reales. Pero lo que si debo aportar, pues me parece un echo interesante es el siguiente:
Reconozco que tardé más de lo habitual en leerme este libro, pero debo explicarme. La historia, no es de esas que te engancha y sientes la necesidad de saber qué pasa después. Es más bien, de esas que te enamoran lentamente, que no tienes prisa en acabar porque hay más acción en su cabeza que en sus actos, y tienes la seguridad de que aunque tu no leas, ellos siguen su camino. No sabría como decirlo.. Es como que no les hace falta un lector para ser un gran relato, no les hace falta que tu leas para seguir andando.


La verdad, sé que no me he explicado demasiado bien, pero espero que ésta opinión al menos sirva para que alguien se anime a leerlo.

¡Una muy bien experiencia, believe me!